Vietnam

Vietnam: bahías y sabores que despiertan los sentidos

¿Soñás con navegar por la bahía de Halong al amanecer, perderte en callejones llenos de olores a cilantro y lima, y dormir en una casa flotante en el delta del Mekong?
Vietnam es un destino vibrante, auténtico y sorprendentemente económico.
Por ejemplo, no podés perderte Hoi An, un pueblo antiguo con faroles de seda y sastres que te hacen un traje en 24 horas.
Pero si buscás algo más auténtico y poco turístico, visitá Mai Chau, un valle rodeado de montañas donde las minorías étnicas como los Thai Blancos viven en casas sobre pilotes y te invitan a bailar al ritmo de tambores tradicionales.

Sin embargo, hay lugares que conviene evitar, sobre todo de noche.
En ciudades como Ho Chi Minh (Saigón), evitá caminar solo en zonas como Binh Tan o partes del distrito 8 después del anochecer.
En Hanoi, cuidado en el casco antiguo con motocicletas que circulan a toda velocidad por calles peatonales.
Además, en zonas rurales del centro o el norte, evitá caminar por senderos sin guía: aún hay zonas con restos de minas sin desactivar de la guerra.

La mejor época para viajar depende de la región.
El norte (Hanoi, Sapa) es ideal entre marzo y abril o septiembre y noviembre.
El centro (Hue, Hoi An) es mejor entre febrero y mayo.
El sur (Ho Chi Minh, delta del Mekong) es óptimo entre diciembre y abril, cuando no llueve.
Evitá junio a agosto si querés escapar del calor húmedo extremo.

Para moverte, usá los trenes nocturnos estatales (Reunification Express), son económicos, seguros y ofrecen vistas espectaculares.
Los autobuses Sleeper Bus (con camas reclinables) son otra opción popular entre mochileros.
En ciudades, los xe om (motos con conductor) y la app Grab (similar a Uber) son baratos y rápidos.
Además, en el delta del Mekong, los barcos locales te llevan por canales por menos de 2 dólares.

Vietnam es un destino muy barato.
Los hostels y guesthouses cuestan desde 6 dólares la noche, y en pueblos rurales podés dormir en casas comunitarias por menos de 10.
Para comer bien sin gastar mucho, entrá a cualquier quán ăn (puesto callejero), probá el pho, el bánh mì o el bún chả.
Una comida completa cuesta menos de 2 dólares.
Además, el café vietnamita (con leche condensada) es una experiencia obligada y cuesta menos de 1 dólar.

Manejá el dinero en dong vietnamita (VND).
Llevá efectivo, ya que muchos lugares no aceptan tarjetas.
Cambiá en casas de cambio oficiales o en bancos; evitá cambiar en la calle.
Los cajeros automáticos están disponibles en todas las ciudades.

Por último, no te vayas sin asistir a una fiesta del Año Nuevo Lunar (Tet) en un pueblo rural o sin comprar seda hecha a mano en un taller familiar de Hoi An.
Esas experiencias te conectarán con el alma real de Vietnam.

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La Geografía
Vietnam se extiende en forma de “S” a lo largo de la costa oriental de la península indochina en el sudeste asiático.
Limita con China al norte, Laos y Camboya al oeste, y el mar de China Meridional al este y sur.
Tiene más de 3.200 km de costa, con playas vírgenes, bahías espectaculares como la de Halong (Patrimonio de la Humanidad) y el delta del Mekong, una red de ríos y canales que alimenta al sur del país.
Geográficamente, se divide en tres regiones: el norte montañoso, con arrozales en terrazas y tribus étnicas en Sapa; el centro, más estrecho, con montañas, lagos y antiguas ciudades imperiales como Hue; y el sur, plano y tropical, dominado por el delta del Mekong y la metrópolis de Ho Chi Minh.
El clima varía, el norte tiene cuatro estaciones (invierno fresco, verano húmedo), el centro es propenso a tifones entre septiembre y noviembre, y el sur tiene solo dos: seca y lluviosa.
Vietnam alberga una biodiversidad asombrosa, tigres de Indochina, langures de cabeza dorada y más de 1.000 especies de aves.
Sus paisajes incluyen selvas tropicales, cuevas gigantes como Son Doong (la más grande del mundo), y volcanes extintos en los altiplanos centrales.

La Historia
Vietnam tiene una historia milenaria marcada por la resistencia y la independencia.
Fue parte del imperio chino durante más de 1.000 años hasta que logró su independencia en el siglo X.
Luego florecieron dinastías como los Ly y los Nguyen, que construyeron ciudades imperiales y templos.
En el siglo XIX, Francia colonizó el país, integrándolo en la Indochina francesa.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Ho Chi Minh declaró la independencia en 1945, lo que desató la guerra contra Francia y luego contra Estados Unidos.
La Guerra de Vietnam (1955–1975) dejó profundas cicatrices, pero terminó con la reunificación del país bajo un gobierno comunista.
Desde los años 90, con la política de Đổi Mới (Renovación), Vietnam abrió su economía al mundo, manteniendo el sistema político pero permitiendo el mercado.
Hoy, es una nación en rápido crecimiento que equilibra tradición y modernidad.
Lugares como la prisión de Hoa Lo en Hanoi (conocida como “Hanoi Hilton”), los túneles de Cu Chi o la Ciudad Imperial de Hue son testigos vivos de su pasado complejo.
A pesar de las guerras, los vietnamitas han preservado su cultura a través de la poesía, la música folclórica y festivales como el Tet (Año Nuevo Lunar), que sigue siendo la celebración más importante del año.

La Economía y cultura
Vietnam tiene una de las economías de más rápido crecimiento en Asia.
Se basa en manufactura (ropa, calzado, electrónica), agricultura (arroz, café, pimienta) y turismo.
Es un destino muy económico para viajeros: se puede vivir cómodamente con 20–30 dólares al día.
El país es el segundo mayor exportador mundial de café y el mayor de pimienta negra.
Culturalmente, los vietnamitas valoran la familia, la educación y la armonía.
El confucianismo, el budismo y el taoísmo influyen en la vida diaria, aunque el Estado es oficialmente laico.
Una peculiaridad curiosa, los vietnamitas usan sombreros cónicos (nón lá) no solo para el sol, sino también para abanicarse o incluso como recipiente para agua.
En las mesas, es común compartir todos los platos; no se come individualmente.
La comida es fresca, aromática y equilibrada: hierbas como menta, cilantro y perilla son esenciales en casi todos los platos.
Además, las fiestas como el Festival de las Flores en Da Lat o las regatas en el delta del Mekong son celebraciones comunitarias llenas de color y música.
Los mercados flotantes del Mekong, aunque turísticos, aún funcionan como centros de trueque entre agricultores.
A pesar de la modernización, muchas familias viven en comunidades rurales donde el cultivo del arroz y las ceremonias ancestrales marcan el ritmo de la vida.
Los vietnamitas son trabajadores, amables y curiosos; no es raro que te inviten a tomar café aunque no hables su idioma.

Esta mezcla de resiliencia, sabor y calidez humana hace que Vietnam no solo sea un lugar para visitar, sino para recordar para siempre.