USA es mucho más que Nueva York y Los Ángeles: es un país de contrastes, donde cada estado tiene su propia identidad.
Es caminar por un cañón rojo al atardecer, probar barbecue en un festival sureño y perder la noción del tiempo en una carretera sin señal de celular.
Por ejemplo, no podés perderte el Parque Nacional de Yellowstone: géiseres, lobos y osos en un solo lugar.
Pero si buscás algo más auténtico y poco turístico, visitá Marfa, en Texas: un pueblo desértico donde artistas, vaqueros y astrónomos se reúnen para ver las “luces de Marfa” y asistir a ferias de arte bajo las estrellas.
Sin embargo, hay lugares que conviene evitar, sobre todo de noche.
En ciudades como Chicago, evitá zonas como Englewood o partes del South Side después del anochecer.
En Los Ángeles, cuidado en Skid Row o en ciertas zonas del este de Hollywood.
Además, en parques nacionales muy remotos, como partes del desierto de Mojave, evitá caminar solo sin agua ni planificación: las temperaturas superan los 45 °C en verano.
La mejor época para viajar depende de la región.
En el oeste (California, Nevada), viajá entre abril y junio o septiembre y octubre.
En el noreste (Nueva York, Nueva Inglaterra), el otoño (septiembre–octubre) es mágico por los colores de las hojas.
En el sur (Texas, Luisiana), evitá julio y agosto por el calor húmedo extremo.
Para moverte, el auto es rey: alquilar un coche y recorrer rutas como la Ruta 66 o la Pacific Coast Highway es una experiencia clásica.
Además, los buses de Greyhound o FlixBus conectan ciudades a bajo costo.
En ciudades grandes, el metro o tren ligero funciona bien: Nueva York, Chicago y Washington tienen redes extensas.
Además, apps como Uber y Lyft son muy usadas en zonas urbanas.
USA no es barato, pero podés viajar de forma económica si sabés cómo.
Los hostels y motels familiares cuestan desde 50 dólares la noche fuera de las grandes ciudades.
Dormir en campings nacionales (desde 20 dólares) o en casas rurales a través de plataformas como Hipcamp es una experiencia auténtica y económica.
Para comer bien sin gastar mucho, entrá a cualquier diner local, mercado de agricultores o food truck: probá el clam chowder en Nueva Inglaterra, el po’boy en Nueva Orleans o el green chile stew en Nuevo México.
Una comida completa cuesta entre 10 y 15 dólares. Además, los supermercados como Trader Joe’s o Kroger tienen comidas listas de buena calidad.
Manejá el dinero en dólares estadounidenses (USD).
Las tarjetas funcionan en casi todos lados, pero llevá efectivo para mercados rurales, pequeños pueblos y propinas (esperadas en restaurantes y taxis).
Además, evitá usar tarjetas con comisiones internacionales.
Por último, no te vayas sin asistir a una fiesta de cosecha en Vermont o sin probar whisky de maíz directamente de una destilería familiar en Kentucky.
Esas experiencias te conectarán con el alma real de USA.
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La Geografía
Estados Unidos se extiende por América del Norte, limitando con Canadá al norte, México al sur, el océano Atlántico al este y el Pacífico al oeste.
Su superficie lo convierte en el cuarto país más grande del mundo.
Su geografía es extremadamente diversa: desde los glaciares de Alaska hasta los arrecifes de coral de Florida, pasando por los desiertos de Arizona, las montañas Rocosas, las llanuras del Medio Oeste y los bosques lluviosos del noroeste del Pacífico.
El país incluye también territorios no continentales como Hawái (en el Pacífico) y Puerto Rico (en el Caribe).
USA tiene más de 60 parques nacionales, incluyendo el Gran Cañón, Yosemite y los Everglades, que protegen ecosistemas únicos.
El clima varía drásticamente: tropical en Hawái y Florida, árido en el suroeste, continental en el norte y templado en la costa oeste.
El país alberga algunos de los fenómenos naturales más impresionantes del planeta: el géiser Old Faithful en Yellowstone, las secuoyas gigantes en California y el lago Crater en Oregón, el más profundo de EE. UU.
Además, posee ríos icónicos como el Misisipi, el Colorado y el Yukón, y lagos como los Grandes Lagos, compartidos con Canadá.
Esta diversidad geográfica permite actividades como esquiar en Colorado en la mañana y nadar en Miami por la tarde.
La Historia
Antes de la llegada de los europeos, el territorio de EE. UU. estaba habitado por cientos de pueblos indígenas, como los navajos, sioux, cheroquis y iroqueses, con culturas ricas y complejas.
En el siglo XVI, españoles, franceses e ingleses comenzaron a colonizar la región.
Las Trece Colonias británicas en la costa este declararon su independencia en 1776 tras la Guerra de Independencia, fundando los Estados Unidos.
En el siglo XIX, el país se expandió hacia el oeste mediante la compra de Luisiana, la anexión de Texas y la guerra con México, desplazando a pueblos originarios en el proceso.
La Guerra Civil (1861–1865) enfrentó a estados del norte (anti-esclavistas) y del sur (pro-esclavistas), terminando con la abolición de la esclavitud.
Durante el siglo XX, EE. UU. se convirtió en una superpotencia tras participar en ambas guerras mundiales.
En la Guerra Fría, rivalizó con la Unión Soviética, promoviendo democracia y capitalismo.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, lanzó guerras en Afganistán e Irak.
Hoy, EE. UU. es una república federal con 50 estados, reconocida por su influencia cultural, económica y militar global.
Lugares como la Estatua de la Libertad, el Monte Rushmore o el Museo Nacional de los Indígenas Americanos son testigos de su pasado complejo, marcado por la inmigración, la expansión y la lucha por los derechos civiles.
La Economía y cultura
La economía de EE. UU. es la más grande del mundo, basada en tecnología, finanzas, entretenimiento, agricultura y manufactura.
Es el hogar de Silicon Valley, Wall Street y Hollywood, motores globales de innovación y cultura.
Aunque no es barato, ofrece opciones para todos los presupuestos, especialmente fuera de las ciudades costeras.
Culturalmente, EE. UU. es un mosaico de influencias: europeas, africanas, latinas, asiáticas y nativas.
Una peculiaridad curiosa: el “Thanksgiving” (Día de Acción de Gracias) no es solo una fiesta, sino un momento sagrado de reunión familiar con pavo, arándanos y pastel de calabaza.
Las propinas no son opcionales; en restaurantes, se espera dejar entre el 15 % y 20 % del total.
La comida varía por región: pizza en Nueva York, gumbo en Luisiana, tacos en California y barbecue en Texas.
Además, las fiestas populares como el 4 de julio (Día de la Independencia), el Mardi Gras en Nueva Orleans o las ferias estatales con concursos de pasteles son celebraciones comunitarias llenas de tradición.
Los mercados artesanales ofrecen cerámica nativa, patchwork sureño y cervezas artesanales.
Los estadounidenses valoran la libertad, la innovación y la amabilidad; no es raro que un desconocido te salude con un “Have a nice day!”.
A pesar de los desafíos sociales, la cultura popular florece en festivales, cocinas y carreteras.
Esta mezcla de diversidad, creatividad y espíritu independiente hace que USA no solo sea un destino turístico, sino una experiencia auténtica y transformadora.







