Perú

Perú: Montañas, Mares y sabores ancestrales

Perú es un destino que combina naturaleza, historia y gastronomía como pocos.
Es caminar por caminos incas al amanecer, probar ceviche en un mercado de pescadores y asistir a una fiesta andina con música en quena.

Por ejemplo, no podés perderte Machu Picchu: su majestuosidad te dejará sin palabras.
Pero si buscás algo más auténtico y poco turístico, visitá Chachapoyas, en la Amazonía norteña: allí encontrarás Kuélap, una fortaleza preinca de piedra rodeada de nubes, y pueblos donde los lugareños te invitan a probar juane (arroz con gallina envuelto en hoja de bijao) en su cocina.

Sin embargo, hay lugares que conviene evitar, sobre todo de noche.
En Lima, evitá zonas como La Victoria o partes de El Agustino después del anochecer.
En Cusco, cuidado en calles oscuras del centro sin compañía.
Además, en zonas fronterizas como el VRAEM (Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro), hay presencia de grupos ilegales; siempre consultá con tu embajada antes de viajar al interior profundo.

La mejor época para viajar depende de la región.
En la sierra (Cusco, Arequipa), viajá entre abril y octubre (temporada seca).
En la costa (Lima, Trujillo), el verano (diciembre–marzo) es ideal.
En la selva (Iquitos, Puerto Maldonado), evitá los meses de lluvia intensa (diciembre–abril).

Para moverte, usá los buses de compañías como Cruz del Sur o Oltursa: son cómodos, seguros y cubren todo el país.
En ciudades, el transporte público (micros, combis) es económico pero caótico; mejor usar apps como Uber o Cabify.
Además, en zonas rurales, los colectivos o camionetas locales te llevan a pueblos por muy poco dinero.

Perú no es caro.
Los hostels y hospedajes familiares cuestan desde 20 soles la noche.
Dormir en casas comunitarias en la sierra o en lodges ecológicos en la selva es una experiencia auténtica y económica.

Para comer bien sin gastar mucho, entrá a cualquier huarique (comedor local) o mercado: probá el ceviche, el lomo saltado o el cuy al horno.
Una comida completa cuesta entre 15 y 25 soles.
Además, los mercados como el de Surquillo en Lima o San Pedro en Cusco ofrecen platos regionales a buen precio.

Manejá el dinero en soles peruanos (PEN).
Llevá efectivo para mercados, transporte y puestos rurales.
Las tarjetas funcionan en hoteles y restaurantes, pero no en todos lados.
Cambiá en casas de cambio oficiales o en bancos; evitá cambiar en la calle.

Por último, no te vayas sin asistir a una fiesta de la Vendimia en Ica o sin probar pisco sour directamente de una bodega familiar en Lunahuaná.
Esas experiencias te conectarán con el alma real del Perú.

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La Geografía
Perú se encuentra en el oeste de Sudamérica, limitando con Ecuador y Colombia al norte, Brasil y Bolivia al este, Chile al sur y el océano Pacífico al oeste.
Su geografía es una de las más diversas del planeta y se divide en tres regiones naturales: la costa, la sierra y la selva.
La costa es un desierto árido de 3.000 km de largo, interrumpido por valles fértiles gracias a ríos que bajan de los Andes.
La sierra, en el centro, está dominada por los Andes, con picos como el Huascarán (6.768 m), el más alto del país.
Aquí se encuentran valles profundos, lagos de altura como el Titicaca (el más navegable del mundo) y ruinas incas como Machu Picchu.
La selva, al este, cubre el 60 % del territorio y forma parte de la Amazonía, con ríos como el Amazonas, el Ucayali y el Madre de Dios.
El clima varía drásticamente: desértico en la costa, templado en la sierra y tropical en la selva.
Perú alberga más de 80 microclimas y es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo: tiene el 10 % de las especies conocidas, incluyendo al jaguar, el cóndor andino y más de 1.800 especies de aves.
Además, posee 11 ecorregiones y 15 parques nacionales, como Manú y Tambopata, que protegen ecosistemas únicos.
Esta diversidad geográfica permite actividades como surf en Máncora, trekking en el Colca, observación de delfines rosados en Iquitos y degustación de vinos en los valles de Ica.

La Historia
Perú ha sido cuna de civilizaciones milenarias.
Antes de los incas, florecieron culturas como Caral (3000 a.C., la más antigua de América), Chavín, Moche, Nazca y Chimú, cada una con logros en arquitectura, cerámica y astronomía.
Los incas, surgidos en el siglo XIII, crearon el Tahuantinsuyo, el mayor imperio de América precolombina, con caminos, puentes colgantes y ciudades como Machu Picchu y Sacsayhuamán.
En 1532, los españoles, liderados por Francisco Pizarro, conquistaron el imperio aprovechando conflictos internos y enfermedades traídas de Europa.
Durante la colonia, el Virreinato del Perú fue el centro del poder español en Sudamérica.
En 1821, José de San Martín declaró la independencia, aunque la guerra continuó hasta 1824 con la batalla de Ayacucho.
Durante el siglo XIX y XX, Perú enfrentó guerras con sus vecinos, inestabilidad política y dictaduras.
En las décadas de 1980 y 1990, el país sufrió un conflicto interno con el grupo terrorista Sendero Luminoso, que dejó más de 70.000 muertos.
Desde el 2000, Perú ha construido una democracia más estable y ha experimentado crecimiento económico.
Lugares como las líneas de Nazca, las ruinas de Chan Chan (la ciudad de barro más grande del mundo) o el Qhapaq Ñan (camino inca, Patrimonio de la Humanidad) son testigos de su pasado complejo y brillante.
Hoy, el país reconoce oficialmente a sus pueblos originarios: quechua, aimara y decenas de grupos amazónicos, cuyas lenguas y tradiciones siguen vivas.

La Economía y cultura
La economía peruana se basa en minería (cobre, oro, plata), pesca, agricultura (papa, quinua, espárragos) y turismo.
Es el mayor productor mundial de quinua y uno de los principales de espárragos y palta.
Aunque ha crecido en las últimas décadas, la desigualdad persiste, especialmente entre ciudades y zonas rurales.
Para el viajero, Perú es un destino muy económico.
Culturalmente, el país es una mezcla vibrante de raíces indígenas, españolas, africanas y asiáticas.

Una peculiaridad curiosa: el Perú tiene más de 4.000 variedades de papa nativa, y en los Andes aún se usan técnicas agrícolas incas como los andenes.
La gastronomía peruana es considerada una de las mejores del mundo; platos como el ceviche, el ají de gallina o el anticucho tienen raíces mestizas.
Además, las fiestas populares como el Inti Raymi (fiesta del sol en Cusco), el Señor de los Milagros en Lima o el Carnaval en Cajamarca son explosiones de color, música y devoción.
Los mercados artesanales ofrecen tejidos de alpaca, cerámica pintada a mano y máscaras rituales.
Los peruanos son cálidos, hospitalarios y orgullosos de su tierra; no es raro que te inviten a una pachamanca (comida cocinada bajo tierra) o a probar un trago de chicha de jora.
A pesar de los desafíos, la cultura popular florece en ferias, cocinas y fiestas.

Esta mezcla de resiliencia, sabor y espiritualidad hace que Perú no solo sea un destino turístico, sino una experiencia auténtica y transformadora.