Caminar por calles empedradas con casas de entramado, probar pastel de carne en un pub familiar y perder la noción del tiempo en una playa del sur sin ver un solo tour.
Inglaterra es mucho más que Londres y Stonehenge: es un país de pueblos escondidos, fiestas locales y experiencias auténticas con lugareños.
Por ejemplo, no podés perderte Bath: sus termas romanas y su arquitectura georgiana son impresionantes. Pero si buscás algo más tranquilo y poco turístico, visitá Castle Combe, en Wiltshire: un pueblo medieval sin tráfico, con un puente de piedra, una iglesia del siglo XIV y vecinos que aún se saludan en la plaza.
Sin embargo, hay lugares que conviene evitar, sobre todo de noche.
En Londres, evitá zonas como Brixton, Hackney o partes de Camden después del anochecer si no conocés el barrio.
En ciudades como Manchester o Birmingham, cuidado en estaciones de tren o parques poco iluminados sin compañía.
Además, en playas remotas del norte, como las de Northumberland, el acceso puede ser difícil sin señal de celular.
La mejor época para viajar es entre mayo y septiembre: el clima es más suave, los días son largos y los mercados al aire libre están en pleno apogeo.
Si querés ahorrar y no te importa un poco de lluvia, viajá en abril o octubre: hay menos turistas y los precios son más bajos.
Para moverte, usá los trenes de National Rail: son eficientes pero caros si no reservás con anticipación.
Además, los autobuses de National Express o Megabus son una alternativa económica entre ciudades.
En Londres, el metro (Tube) y los autobuses rojos son icónicos y funcionan con la tarjeta Oyster o contactless.
Alquilar un auto es ideal para explorar el campo, aunque manejá por la izquierda y tené en cuenta los peajes y zonas de tráfico restringido.
Inglaterra es cara, pero podés viajar de forma económica si sabés cómo.
Los hostels y B&Bs familiares cuestan desde 30 libras esterlinas la noche.
Dormir en casas rurales o en granjas con desayuno incluido es una experiencia auténtica y más barata que los hoteles del centro.
Para comer bien sin gastar mucho, entrá a cualquier pub local o mercado: probá el fish and chips, el Sunday roast (asado dominical) o el ploughman’s lunch (tabla de queso y pan).
Una comida completa cuesta entre 10 y 15 libras.
Además, los supermercados como Tesco o Sainsbury’s venden comidas listas de buena calidad a bajo precio.
Manejá el dinero en libras esterlinas (£).
Las tarjetas funcionan en casi todos lados, pero llevá algo de efectivo para mercados rurales, transporte local y puestos en pueblos pequeños.
Muchos lugares no aceptan euros.
Por último, no te vayas sin asistir a una fiesta de verano en un pueblo del Cotswolds o sin probar cerveza directamente de una microcervecería familiar en Yorkshire.
Esas experiencias te conectarán con el alma real de Inglaterra.
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La Geografía
Inglaterra forma parte del Reino Unido y ocupa la porción sur de la isla de Gran Bretaña. Limita con Escocia al norte y Gales al oeste, y está rodeada por el mar del Norte al este, el canal de la Mancha al sur y el mar Céltico al suroeste.
Su geografía es variada: desde las colinas onduladas de los Cotswolds y los acantilados blancos de Dover hasta los lagos glaciares del Distrito de los Lagos y las costas rocosas de Cornwall.
El punto más alto es el Scafell Pike (978 m), en Cumbria, parte del famoso National Three Peaks Challenge.
El clima es oceánico templado: inviernos suaves (2–7 °C) y veranos frescos (15–22 °C), con lluvia distribuida todo el año.
A pesar de su tamaño relativamente pequeño, Inglaterra tiene una densidad poblacional alta, especialmente en el sureste, donde está Londres.
Sin embargo, conserva grandes áreas rurales protegidas como los Parques Nacionales del Distrito de los Lagos, Yorkshire Dales y Dartmoor, ideales para senderismo, observación de aves y paseos a caballo.
El país tiene más de 2.000 km de costa, con playas de arena, puertos pesqueros pintorescos y faros históricos.
Además, sus ríos, como el Támesis, el Severn y el Trent, han sido vitales para el comercio y la industria desde la Edad Media.
Esta combinación de campo, costa y ciudades históricas hace de Inglaterra un destino ideal para todo tipo de viajero.
La Historia
Inglaterra ha sido habitada desde la Edad de Piedra, con monumentos como Stonehenge (3000 a.C.) que aún desafían explicaciones.
Fue conquistada por los romanos en el año 43 d.C., quienes construyeron ciudades, carreteras y murallas como el Muro de Adriano.
Tras la retirada romana en el siglo V, llegaron los anglos, sajones y jutos, dando origen al nombre “Inglaterra” (tierra de los anglos).
En 1066, Guillermo el Conquistador invadió desde Normandía, cambiando para siempre el idioma, la cultura y la estructura feudal.
Durante la Edad Media, se desarrollaron el parlamento y el sistema legal inglés, base de muchas democracias modernas.
En los siglos XVI y XVII, Inglaterra se convirtió en una potencia marítima y colonial, rivalizando con España y Francia.
La Revolución Industrial del siglo XVIII la transformó en la primera nación industrializada del mundo.
Durante el siglo XIX, el Imperio Británico llegó a abarcar un cuarto del planeta.
En el siglo XX, participó en dos guerras mundiales y perdió gradualmente su imperio, aunque mantuvo influencia global.
Hoy, Inglaterra es parte del Reino Unido, una monarquía constitucional con una democracia parlamentaria estable.
Lugares como la Torre de Londres, el Castillo de Warwick o las ruinas de Fountains Abbey son testigos de su pasado romano, medieval y victoriano.
Además, ha sido cuna de figuras como Shakespeare, Newton y Churchill, cuyas ideas moldearon el mundo moderno.
La Economía y cultura
La economía inglesa es la más grande del Reino Unido y una de las más importantes del mundo.
Se basa en servicios financieros (Londres es un centro global), tecnología, educación, turismo y manufactura de lujo.
Aunque es cara, su infraestructura permite viajar de forma segura y eficiente.
Culturalmente, los ingleses valoran la cortesía, el humor irónico y la privacidad.
Una peculiaridad curiosa: formar fila (“queue”) es casi una religión; saltarse la fila se considera extremadamente grosero.
El “cuppa” (una taza de té) es más que una bebida; es un ritual de consuelo, bienvenida o pausa en cualquier momento del día.
La comida ha evolucionado mucho: además del tradicional fish and chips, hoy se disfrutan platos de influencia india como el chicken tikka masala, considerado por muchos el plato nacional moderno.
Además, las fiestas populares como el Bonfire Night (5 de noviembre), las ferias agrícolas o los mercados navideños en pueblos son celebraciones comunitarias llenas de música, comida y tradición.
Los mercados artesanales ofrecen cerámica de Staffordshire, tejidos de lana y cervezas locales.
Los ingleses son amables, aunque reservados al principio; una vez que rompés el hielo, son hospitalarios y conversadores.
A pesar de la urbanización, muchos valoran la vida en el campo, con jardines impecables y paseos dominicales.
Esta mezcla de tradición, humor y calidez discreta hace que Inglaterra no solo sea un destino turístico, sino una experiencia auténtica y memorable.
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