Cuba

Cuba: música, historia viva y playas que parecen sueños

Bailar salsa en un patio familiar y probar un mojito hecho por un abuelo en su terraza con vista al mar.
Cuba es un destino que te transporta a otra época, pero con el corazón bien presente.
Por ejemplo, no podés perderte Trinidad, una ciudad colonial con adoquines, casas de colores y música en vivo en cada plaza.

​Pero si buscás algo más auténtico y poco turístico, visitá Baracoa, la ciudad más antigua de Cuba, enclavada entre montañas y mar, donde podrás caminar por senderos de cacao, probar el ajoaco (guiso local) y ver el famoso “cruz de la parra” que trajo Colón.​

​Sin embargo, hay lugares que conviene evitar, sobre todo de noche.
En La Habana, evitá caminar solo en zonas como Centro Habana o partes de Marianao después del anochecer.
Aunque la isla es segura en general, en áreas poco iluminadas o sin turismo puede haber situaciones incómodas.
Además, cuidado con los “jineteros” (ofertantes informales), pueden ser amables al principio, pero luego presionan para que compres sus servicios.

La mejor época para viajar es entre noviembre y abril: el clima es seco y fresco, ideal para caminar y explorar.
Evitá agosto y septiembre, cuando hace mucho calor y hay riesgo de huracanes.

Para moverte, usá los colectivos (autos compartidos) o almendrones (autos clásicos que funcionan como taxis colectivos), son económicos y una experiencia cultural en sí mismos.
Los autobuses Víazul son cómodos para rutas entre ciudades, aunque a veces tienen retrasos.
Además, en ciudades como Viñales o Cienfuegos, caminar es la mejor forma de descubrir rincones escondidos.

Cuba no es barata para turistas extranjeros, ya que se manejan dos monedas (aunque oficialmente solo circula el peso cubano, CUP, muchos lugares turísticos usan tarifas en moneda convertible).
Los hostels y casas particulares (alojamientos en casas de familia) cuestan desde 20 dólares la noche y ofrecen desayuno incluido.
Dormir en casas particulares es la mejor forma de conectar con locales y vivir como un cubano.

Para comer bien sin gastar mucho, entrá a cualquier paladar (restaurante privado en casa de familia) probá el ropa vieja, el moros y cristianos o el lechón asado.
Una comida completa cuesta entre 8 y 12 dólares. Evitá los restaurantes estatales si querés mejor calidad y servicio.

Manejá el dinero en efectivo en euros o dólares (aunque hay una tasa de cambio desfavorable para dólares).
Cambiá en casas de cambio oficiales (CADECA), nunca en la calle.
Las tarjetas de crédito de bancos estadounidenses no funcionan, y muchas otras tienen limitaciones.

Por último, no te vayas sin asistir a una fiesta de barrio con timba en vivo o sin comprar tabaco directamente de un campesino en Viñales.
Esas experiencias te mostrarán el alma real de Cuba: su gente, su música y su resistencia alegre.

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La Geografía
Cuba es la isla más grande del Caribe.
Se encuentra en el extremo norte del mar Caribe, al sur de los Estados Unidos y al este de México, y forma parte de las Antillas Mayores junto con La Española, Jamaica y Puerto Rico.
El país incluye la isla principal y más de 4.000 cayos e islas pequeñas, como la Isla de la Juventud.
Su geografía es variada, desde llanuras costeras y valles fértiles hasta sierras como la Sierra Maestra en el sureste (donde está el Pico Turquino, el punto más alto del país, con 1.974 m) y la Sierra del Rosario en el oeste.
El clima es tropical, con una estación seca (noviembre–abril) y una lluviosa (mayo–octubre), y es propenso a huracanes entre agosto y octubre.
Cuba tiene más de 5.700 km de costa, con playas de arena blanca y aguas turquesas, especialmente en el norte (como Varadero) y en cayos como Cayo Coco y Cayo Largo.
El interior alberga cuevas, ríos subterráneos y zonas de manglar.
La isla es rica en biodiversidad: es hogar de especies endémicas como el zunzuncito (el colibrí más pequeño del mundo) y el almiquí, un mamífero prehistórico.
Además, sus suelos volcánicos y calcáreos son ideales para el cultivo de tabaco, caña de azúcar y café, productos que han marcado su historia económica.

La Historia
Antes de la llegada de los españoles en 1492, Cuba estaba habitada por pueblos taínos y ciboneyes.
Tras la colonización, se convirtió en un centro clave del imperio español en el Caribe, basado en la esclavitud y el cultivo de azúcar.
Durante siglos, los cubanos lucharon por su independencia, con rebeliones como la de Carlos Manuel de Céspedes en 1868 y la Guerra de Independencia liderada por José Martí en 1895.
En 1898, tras la Guerra Hispano-Estadounidense, España cedió Cuba a Estados Unidos, que la gobernó indirectamente hasta 1902.
Aunque se declaró independiente, el país estuvo fuertemente influenciado por intereses norteamericanos.
En 1959, la Revolución liderada por Fidel Castro derrocó al dictador Fulgencio Batista, instaurando un régimen socialista alineado con la Unión Soviética.
Durante la Guerra Fría, Cuba fue un actor clave (como en la Crisis de los Misiles de 1962).
Tras la caída de la URSS en 1991, entró en un período de crisis conocido como el “Período Especial”, marcado por escasez extrema.
Desde entonces, ha implementado reformas económicas limitadas, permitiendo pequeños negocios privados.
Hoy, Cuba mantiene un sistema político único en América, con un solo partido, pero con una cultura vibrante y una identidad nacional fuerte.
Lugares como la Plaza de la Revolución, el Museo de la Revolución en La Habana o el Cuartel Moncada en Santiago son testigos de su historia reciente y compleja.

La Economía y cultura
La economía cubana ha estado dominada por el Estado desde 1959, aunque en los últimos años se han permitido pequeñas empresas privadas (cuentapropistas), como casas particulares, paladares y talleres artesanales.
Tradicionalmente, se basó en el azúcar, el tabaco y el níquel, pero hoy el turismo es la principal fuente de ingresos.
Aunque el país es técnicamente barato para los cubanos, para los turistas extranjeros puede parecer caro debido al sistema de precios diferenciados.
Culturalmente, Cuba es una fusión de raíces africanas, españolas y caribeñas.
La música es el alma de la isla: desde la son y la rumba hasta el timba y el reggaetón, se escucha en cada esquina.
Una peculiaridad curiosa: los cubanos usan apodos cariñosos para todo el mundo, incluso en el trabajo.
El café se toma muy fuerte y dulce, y se sirve en pequeños vasitos de vidrio.
La hospitalidad es legendaria; es común que te inviten a una fiesta o a compartir una botella de ron.
La comida combina sabores españoles con ingredientes locales: el congrí, el ajiaco y los tostones son platos emblemáticos.
Además, las fiestas populares como el Carnaval de Santiago o las parrandas de Remedios son explosiones de color, música y comunidad.
Los mercados artesanales ofrecen tabacos, ron, música en vinilo y arte naíf.
A pesar de las dificultades económicas, los cubanos mantienen un espíritu alegre, creativo y profundamente humano.
Esta mezcla de historia, ritmo y calidez hace que Cuba no solo sea un destino, sino una experiencia que transforma.