Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, es la hermana más serena y cultural de Dubái.
Aquí predomina la elegancia discreta, la planificación urbana impecable y un profundo respeto por la tradición islámica.
Por ejemplo, la Mezquita Sheikh Zayed es una obra maestra de mármol, oro y cristal que deja sin aliento a cualquier visitante, y la entrada es totalmente gratuita.
Además, la Corniche, un paseo costero de 8 km, es ideal para caminar, andar en bici o tomar un café con vista al mar y a los rascacielos.
Pero Abu Dabi también tiene rincones poco conocidos.
Al Jahili Fort, en Al Ain (a 1.5 horas), es un fuerte del siglo XIX rodeado de oasis, con un oasis botánico y rutas en camello.
Mushrif Central Park, en el barrio residencial de Khalifa City, es frecuentado por familias locales y tiene áreas para picnic bajo palmeras.
Sin embargo, evita caminar solo por zonas industriales como Musaffah o Al Bahia de noche, ya que están mal iluminadas y lejos del centro turístico.
La mejor época para viajar es entre noviembre y marzo, cuando las temperaturas oscilan entre 20 y 28 °C.
En verano, el calor es extremo, pero muchos hoteles ofrecen ofertas con desayuno y acceso a piscinas cubiertas.
Lleva ropa ligera, pero modesta: en lugares religiosos y mercados tradicionales, se espera que hombres y mujeres cubran hombros y rodillas.
Un pañuelo es útil para mujeres que deseen entrar a la mezquita (aunque allí también prestan abayas).
Además, no olvides gafas de sol, bloqueador solar y una botella reutilizable.
Moverse en Abu Dabi es fácil.
El servicio de autobuses públicos es económico (tarifa plana de 2 AED, ~0.50 USD) y cubre toda la ciudad.
Para mayor comodidad, usá la app Darbi.
Los taxis son muy baratos (bandera de 5 AED) y seguros.
Si planeás visitar Yas Island (Ferrari World, parques temáticos), alquilar un auto o unirte a un tour compartido es la mejor opción.
Abu Dabi puede ser más económica que Dubái si evitás los hoteles de lujo.
Por ejemplo, podés almorzar en un restaurante de comida libanesa en el Mercado Central (Souk Al Zafarana) por 30–40 AED, con platos como kibbeh, tabbouleh y shawarma fresco.
Para dormir bien sin gastar mucho, busca hoteles de 3 o 4 estrellas en Al Khalidiya o Tourist Club Area: muchos incluyen desayuno y cuestan menos de 250 AED/noche fuera de temporada.
Las experiencias auténticas están en los mercados y las comunidades.
Visita el Souk Qaryat Al Beri, donde artesanos venden alfombras, incienso y joyas hechas a mano.
Además, asistí a una cena cultural en un campamento beduino (elige uno con enfoque sostenible y pequeño grupo).
Conversar con un vendedor o guía local te dará una visión genuina de la vida emiratí.
En cuanto a seguridad, Abu Dabi es una de las ciudades más seguras del mundo.
Sin embargo, respeta siempre las leyes locales: no bebas alcohol en público, no fotografíes a personas sin permiso y evita muestras de afecto excesivas.
De noche, el centro y la Corniche están bien iluminados y concurridos por familias.
Finalmente, maneja tu dinero en dírhams (AED).
Aunque las tarjetas son aceptadas en casi todos lados, lleva efectivo para souks y transporte.
Así, tu viaje será tranquilo, respetuoso y memorable.
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La Geografía:
Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, se encuentra en una isla en el Golfo Pérsico, conectada al continente por varios puentes.
Ocupa el 80% del territorio nacional y es el emirato más grande, aunque gran parte de su superficie es desierto del Rub’ al Khali.
La ciudad principal combina rascacielos modernos con zonas verdes planificadas y una costa cuidadosamente diseñada.
Clima desértico: veranos largos y calurosos (hasta 48 °C) con alta humedad costera, e inviernos cortos y suaves (15–25 °C).
A pesar de la aridez, Abu Dabi ha creado oasis artificiales como el parque Khalifa y el Zayed Sports City.
Además, cuenta con áreas naturales protegidas como la Reserva de Manglares de Jubail, accesible en kayak, y el oasis de Al Ain, Patrimonio de la Humanidad.
La geografía de Abu Dabi refleja su visión: transformar un entorno hostil en un centro sostenible, usando tecnología, planificación y respeto por los recursos naturales limitados, especialmente el agua.
La Historia:
Abu Dabi nació como un asentamiento de pescadores y recolectores de perlas en el siglo XVIII, liderado por la tribu Bani Yas.
Su nombre significa “padre de la gacela”, en alusión a una leyenda sobre un antílope que guio a los primeros habitantes al agua.
Durante el siglo XIX, formó parte del Tratado de la Tregua con Gran Bretaña, lo que dio origen al nombre “Estados de la Tregua” (más tarde EAU).
El verdadero cambio llegó en 1958 con el descubrimiento de petróleo en tierra, seguido por hallazgos offshore en los años 1960.
Bajo la visión del jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, fundador de los EAU, Abu Dabi usó sus ingresos petroleros para construir infraestructura, educación y salud, sin perder su identidad islámica.
Tras la unificación en 1971, se convirtió en la capital federal.
Hoy, aunque sigue siendo el corazón político y financiero del país, apuesta por una economía post-petróleo, con inversiones en cultura, turismo y energías limpias, manteniendo el legado de moderación y sabiduría de su fundador.
La Economía:
Abu Dabi posee el 95% de las reservas petroleras de los Emiratos Árabes Unidos, lo que la convierte en el motor económico del país.
Sin embargo, como Dubái, ha diversificado agresivamente su economía.
A través del Fondo de Inversión Abu Dhabi (ADIA), uno de los más grandes del mundo, invierte en activos globales: tecnología, bienes raíces, energía y más.
Además, impulsa sectores no petroleros como el turismo (Louvre Abu Dabi, Qasr Al Watan), la aviación (Etihad Airways), la educación (con campus de NYU y Sorbonne) y las energías renovables (Masdar City, un proyecto pionero en ciudad sostenible).
El parque industrial de Khalifa y el puerto de Khalifa son claves para el comercio regional.
Aunque el costo de vida es alto, el gobierno ofrece vivienda y subsidios a ciudadanos, y contratación masiva de expatriados en todos los niveles.
La estrategia “We the UAE 2031” busca consolidar a Abu Dabi como líder global en innovación, sostenibilidad y calidad de vida, reduciendo progresivamente la dependencia del crudo.
La Cultura y curiosidades:
La cultura de Abu Dabi es profundamente islámica, conservadora y centrada en la familia.
A diferencia de Dubái, aquí predomina un ritmo más tranquilo y respetuoso.
Una curiosidad: el halwa, un dulce árabe hecho de semillas de sésamo, cardamomo y azúcar, se sirve en cada celebración y se prepara durante horas en ollas de cobre.
Otra tradición es el majlis, un espacio de recepción donde los hombres discuten asuntos comunitarios con el jeque; aunque cerrado a extranjeros, su espíritu de hospitalidad permea la sociedad.
El idioma es el árabe, pero el inglés es universal.
Las mujeres emiratíes usan el abaya negro, pero muchas lo combinan con diseños modernos y maquillaje sofisticado.
Las fiestas religiosas como el Eid son momentos de generosidad: se reparten alimentos y ropa a los necesitados.
Además, Abu Dabi promueve el diálogo intercultural: el complejo cultural de Saadiyat Island alberga el Louvre y futuros museos del Guggenheim y el Zayed National Museum.
Esta combinación de fe, tradición y apertura al mundo define el alma de Abu Dabi
